# Cómo empezar – KYW

Instrucciones: todo lo que necesitas saber para empezar.

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### Todo empieza con tu propio diccionario

La tarea principal de KYW es ayudarte a ampliar tu vocabulario de forma constante sin perder lo ya aprendido. Por eso las palabras las traes tú: añades las que aún no recuerdas pero quieres saber, y la aplicación se ocupa solo de ellas. Una tarjeta está formada por la palabra misma, su definición, una transcripción opcional, etiquetas, sinónimos y ejemplos de uso. La definición es lo que verás durante la sesión; la palabra es lo que habrá que escribir.

Una cuenta puede tener tantos idiomas como quieras, y los nombras tú: «alemán», «japonés», «latín», «términos de anatomía». Los diccionarios están completamente separados – palabras, etiquetas, estadísticas y planificación propias, nada se mezcla. Cambiar entre ellos cuesta un clic.

No hace falta teclear el diccionario a mano. En la pestaña «Añadir» hay un botón que copia un prompt ya preparado: dáselo a cualquier chatbot junto con tu lista de palabras o tu tema, y pega la respuesta de vuelta. Es la forma más rápida de conseguir cincuenta tarjetas con definiciones sensatas y ejemplos.

La segunda vía es el pack. Una lista de palabras con nombre que alguien ya armó: un docente para su clase, un compañero para el equipo o un desconocido que la publicó en la biblioteca común. Un pack suele llevar el texto en el que esas palabras aparecen: así la palabra llega desde una frase y no de la nada. Las palabras que te llevas se copian a tu cuenta para siempre: puedes editarlas, y el autor ya no puede quitártelas ni cambiártelas.

### Cómo transcurre una tarjeta

En pantalla está la definición. Escribes la palabra y pulsas Enter. Antes de eso no se puede mirar: ahí está la diferencia con las tarjetas que se giran, donde la respuesta se muestra antes de comprobar y la valoración queda en la conciencia de cada uno. Aquí la palabra está escrita o no lo está. Gracias a esto aprendes no cómo se ve la palabra, sino cómo se escribe, y lo segundo vale más.

Una errata no se equipara a no saber. Letras cambiadas de sitio o una consonante doble olvidada se distinguen de haber escrito otra palabra, y la aplicación tiene en cuenta esa diferencia. La nota se propone automáticamente, pero la elección es tuya: cuatro botones, de «no la sabía» a «fácil». Una nota puesta justo después de escribir la palabra es más precisa que otra puesta tras solo mirar la respuesta.

### Repaso: salvar lo que está a punto de olvidarse

Primero va lo que ha vencido, y el orden ahí no es aleatorio: las palabras están ordenadas por probabilidad de recuerdo, y lo que más ha bajado aparece antes. La etapa transcurre en dos pasadas, y la primera es la general: todas las palabras vencidas, una vez cada una.

Las palabras acertadas a la primera entran en el plan y salen de la sesión: ya no te quitan tiempo. Las falladas se recogen aparte y van a una segunda pasada, esta vez mezclada, para que no sea la secuencia lo que memorices. En eso consiste el cribado: el esfuerzo se concentra donde hace falta. Una palabra fallada en ambas pasadas no se abandona – se remata en la tercera etapa.

### Palabras nuevas: primero aprender, luego planificar

Primero la presentación: la palabra se muestra junto con su definición, sin escribir nada. El objetivo es ver el vínculo una vez, no memorizarlo a la primera.

Después viene una pasada general sobre el conjunto entero. Si sale sin un solo fallo, el conjunto pasa al plan. Si no, las falladas giran por rondas hasta agotarse, y luego la pasada general vuelve a empezar entera. Lo importante no es el número de repeticiones sino el umbral: planificar solo tiene sentido para una palabra que produces a la primera dentro del flujo general, y no justo después de haberla visto.

### Remate y anticipadas

La tercera etapa empieza con tus fallos: las palabras que no acertaste en ninguna de las dos pasadas del repaso. Se rematan aquí, mientras la sesión sigue y el contexto no se ha enfriado. Después se mezclan las anticipadas: su plazo no ha llegado, pero se sostienen peor que las demás, y se muestran primero aquellas cuya probabilidad de recuerdo ya ha bajado, al margen de la fecha del calendario.

Solo esa segunda parte es opcional – y es justo la que más se salta. La cuenta es sencilla: una palabra recogida al 78 % de probabilidad cuesta un solo intento. La misma palabra dejada hasta el fallo exigirá repetir todo el machaque y pondrá a cero el intervalo acumulado. Cinco minutos aquí salen más baratos que volver al principio una semana después.

### Dentro de una etapa el orden tampoco es aleatorio

Cada tarjeta tiene su propio paso dentro de una sesión: cuántas otras tarjetas pasan hasta que la palabra vuelve a mostrarse. Un fallo lo comprime y la palabra vuelve enseguida; una respuesta segura lo estira y la palabra se aleja. La madurez es lo recorrido desde la última vez dividido por el paso: una palabra con paso mayor madura más tiempo y sale menos a menudo. La siguiente tarjeta se sortea con peso igual a la madurez al cuadrado: casi siempre la más madura, a veces la vecina, para que el orden no se aprenda de memoria.

Mientras queden muchas palabras sin rematar, la presión se mantiene alta y las nuevas casi no se mezclan. Cuando el conjunto se consolida, la presión cae y la sesión vuelve a abrirse a palabras frescas.

### Dentro de cuántos días volverá la palabra

Para determinar ese plazo, KYW usa FSRS-6, un modelo de memoria moderno que calcula la repetición espaciada. El algoritmo busca el momento justo antes del olvido: repetir demasiado pronto malgasta tiempo, demasiado tarde devuelve la palabra a un estado en que hay que aprenderla de nuevo.

De cada palabra el modelo guarda dos magnitudes: cuán firme se sostiene y cuán difícil te resulta a ti en concreto. De ahí se deduce la probabilidad de recordarla hoy. La palabra se considera vencida cuando esa probabilidad baja al nivel de retención fijado – 90 % por defecto. De ahí los intervalos crecientes: cuanto más firme la palabra, más larga la pausa.

El machaque se resuelve aparte. En el esquema clásico cada respuesta es un evento para el modelo, y diez errores dentro de una misma sesión hundirían la palabra durante meses. En KYW una sesión produce un único registro por palabra: los fallos internos se suman con peso decreciente, y cada error siguiente pesa la mitad que el anterior. Una palabra que costó arranca con más cautela, pero no desde cero.

### Se ve lo que ocurre

Las estadísticas responden a las preguntas que surgen al cabo de un mes: cuántas palabras se sostienen de verdad y cuántas solo figuran; si crece la precisión; si se acumula un atasco para pasado mañana. La previsión de carga muestra cuántos repasos llegan en los próximos días – por ella se ve si conviene tomar palabras nuevas hoy.

Las palabras difíciles se recogen aparte – las que fallan una y otra vez. Normalmente eso significa que la definición es mala o que la palabra se aprendió sin contexto; una tarjeta así es más fácil de reescribir que de forzar. Tus estadísticas se comparten con un enlace – la página se abre sin iniciar sesión y solo muestra números.
