Un diccionario sobre el que funciona un calendario de repasos. Guardas en él las palabras que ya te has encontrado estudiando, y KYW las devuelve poco antes de que se borren: muestra la definición y la palabra la escribes tú. No es un curso: KYW no enseña el idioma ni decide qué debes aprender.
Por completo. Sin publicidad, sin venta de datos y sin funciones de pago.
En corto: Anki son fichas universales cuyo sistema diseñas tú; Quizlet son listas sueltas para preparar algo rápido; Duolingo es un curso que decide qué se aprende. KYW hace una sola cosa: conservar el vocabulario aprendido en otra parte. La comparación entera está en la sección «Comparativa».
No, KYW funciona en el navegador. En el móvil se puede añadir a la pantalla de inicio y abrirlo como una aplicación normal.
En cualquiera con un navegador moderno: ordenador, tableta, móvil. El progreso se sincroniza entre ellos.
Elegir comprueba el reconocimiento: la respuesta correcta ya está en pantalla. Escribir obliga a sacar la palabra de la memoria – eso es recuerdo activo, y aguanta bastante más. Un dedo que resbala no cuenta como desconocimiento: la errata se analiza letra a letra y se distingue de una respuesta equivocada.
A mano o por importación: línea a línea, JSON o CSV (palabra · definición · etiquetas · sinónimos · ejemplos). El prompt ya preparado de la sección «Añadir» le pasa ese trabajo a un chatbot. O no escribas nada: toma un pack de la biblioteca común o por el enlace de quien lo armó.
FSRS-6 para el calendario más un motor propio de repaso intensivo dentro de la sesión. Más detalles en la sección «Algoritmo».
La parte obligatoria –los repasos que tocan y las palabras nuevas dentro del límite diario– se acaba, y ahí se puede cerrar la sesión. Después el hilo no termina solo: la tercera etapa mezcla palabras por adelantado y las mantiene cuanto quieras – estudia cuanto te apetezca. La longitud de la parte obligatoria la fija el límite diario de palabras nuevas: cuantas más tomes hoy, más repasos dentro de una semana.
No se quema nada ni se pone a cero. Las palabras atrasadas te esperan y FSRS tiene en cuenta el intervalo vencido. La primera sesión tras la pausa será más larga de lo normal; si se ha juntado mucho, baja un tiempo el límite de palabras nuevas y salda la deuda. Lo único que se corta es la racha.
Nueva – aún sin empezar. Aprendiendo – en marcha. Aprendida – bien asentada. Difícil – falla una y otra vez y necesita atención especial.
Sí: objetivo de retención, límite de nuevas, intensidad del repaso, sensibilidad a las palabras difíciles. Pero los valores por defecto ya están equilibrados.
La ficha aquí es siempre la misma: definición en pantalla, palabra desde el teclado. Los términos, las definiciones y la nomenclatura encajan bien; las fórmulas, las imágenes y las preguntas de respuesta larga, no. Para eso viene mejor un constructor universal de fichas como Anki.
Sí. El diccionario se exporta en un solo archivo, progreso incluido, y se vuelve a cargar en el mismo formato. Borrar la cuenta se lleva las palabras, las respuestas, el calendario, las estadísticas y los packs.
No. La sesión habla con el servidor, así que hace falta conexión.
Armar un pack y repartir el enlace: quien lo abra se lleva las palabras, y a partir de ahí la aplicación devuelve ese vocabulario a cada uno por su cuenta. Los detalles están en «Para profesores» y «Para empresas».
No los vendemos ni los cedemos, la transmisión va cifrada y las contraseñas se guardan solo como hash. Qué se recoge exactamente, y durante cuánto tiempo, está en «Tus palabras siguen siendo tuyas».